Páginas

domingo, 19 de julio de 2015

DESGUACES CHINOS



According to the latest census, China has a population of roughly 1.4 billion people. Just for comparison, the United States has around 319 million residents. South America: 387.5 million. All of Europe? 742.5 million. With the world’s largest population, you’re going to have an awful lot of old stuff laying around, like used cars and motorbikes. So what’s the Chinese government doing with these old vehicles that no longer meet emissions standards? The answer isn’t recycling, but to create these massive junk yards. 







sábado, 18 de julio de 2015

"ALUNIZAJE PERFECTO" por David Gistau

El siguiente articulo corresponde al periodista David Gistau publicado en "XLsemanal":

"El otro día, un amigo me llevó a aparcar. Dicho así, no parece un plan fascinante. Y, en efecto, no lo es. Pero el hombre tenía un coche nuevo, lo quería enseñar, orgulloso como si lo hubiera fabricado él, y tuve que ponerme la chaqueta con lo a gusto que estaba y bajar en el ascensor con mi amigo, que iba ilusionado como si nos dirigiéramos a nuestra noche de bodas: «Ya verás, ya verás». Un poco más y me mete en el coche en brazos.
El coche era un todoterreno de los que se han hecho habituales en la gran ciudad pese a las pocas posibilidades que hay de amarrar un ciervo muerto al radiador. Siempre he pensado que esos coches sólo tienen sentido si puedes decorarlos con una cornamenta y llevar un rifle Winchester cruzado detrás del asiento del conductor. Y no digo ya los Hummers, que los veo en Castellana y parece que están entrando en Bagdad. Lo que más apetecía enseñar a mi amigo no eran las dimensiones, ni el color gris perla, ni los asientos de piel, ni las luces de astronave del tablero de mandos, ni el ronroneo felino del motor, ni los posavasos, ni el equipo de alta fidelidad, ni el navegador con una voz imperativa pero dulce como la que uno espera en un tacto rectal, ni las pantallitas de cine, como las de un avión, que había en el asiento trasero. Siendo todo esto impresionante, lo que de verdad le apetecía enseñar era uno de esos dispositivos gracias a los cuales los coches aparcan solos. Se pulsa un botón, se recuesta uno con los brazos detrás de la nuca, y el coche, mediante sensores y una inteligencia nada desdeñable para una máquina, maniobra sin errar un milímetro hasta encajar el coche en un espacio bastante limitado. No sé si el coche tiene días malos en los que aparca chocando delante y detrás, lo cual lo humanizaría, ni si puede llegar a usurpar la personalidad del conductor hasta el punto de iniciar por su cuenta discusiones de tráfico en los cruces o de circular siendo él quien va bebido. Pero ese día todo fue de una precisión delicada y asombrosa. Ya quisieran los Apolos posarse así sobre la superficie de la Luna.
Después de la proeza, permanecimos un instante en silencio. Mi amigo me miraba esperando un reconocimiento, un elogio, algún regalo admirativo. Como si la proeza la hubiera hecho él, como si acabara de ganar en Roland Garros. Y a mí algo no acababa de cerrarme, pero no sabía qué. Hasta que lo comprendí. Un coche que aparca solo tiene sin duda grandes ventajas y de hecho proporciona ese tipo de relajación que proviene de cuando se tiene alguien en quien delegar. Por ejemplo, ¿qué es más estresante? ¿Asesinar con las propias manos a alguien u ordenar que se haga? Siempre que se pueda, lograr que alguien haga las cosas por ti contribuye a llevar una existencia más bucólica y con menos riesgos cardiovasculares. Eso también vale para la a veces muy enojosa tarea de aparcar. Aprietas un botón, el coche lo hace, y tú te ahorras hasta los enervantes claxonazos de los que esperan detrás cuando fallas algún intento y te demoras demasiado. Pero, al mismo tiempo, pensé otra cosa: un coche que aparca solo nos recorta aún más a los hombres las habilidades de las que nos podemos jactar. Con lo virilmente orgullosos que nos quedábamos cuando lo encajábamos a la primera en un espacio difícil. Eran momentos en los que lamentábamos que no hubiera a bordo testigos de nuestra gloria. Hasta nos quedábamos unos instantes admirando la distancia perfecta de las ruedas respecto del bordillo y de los coches de delante de atrás, intactos ambos. Y hasta esto nos lo quitan y nos obligan a delegarlo como si ya no existiera ni la mínima confianza en nuestras virtudes de macho cazador. Coches que aparcan solos. ¿Qué será lo siguiente? ¿Drones que hacen la guerra por nosotros? ¿Robots que arman los muebles de Ikea? ¿Androides que boxean? Algún día regresaremos al prestigio de lo primitivo, y lo primero que haremos será desconectar los botones auxiliares para enfrentarnos a solas al aparcamiento como si fuera el primer bisonte."

Para consultar la fuente o mas articulos del autor:

miércoles, 15 de julio de 2015

miércoles, 1 de julio de 2015

JUMP !!!

 Ari Vatanen driving the Sierra RS Cosworth in 1000 Lakes Rally 1987.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...